Capacidad de resiliencia y adaptación

Las mejores etapas pueden acabarse de forma estrepitosa, como con aquel descenso inesperado con el que se recibió el nuevo siglo. Pero si de algo se fue aprendiendo en este club, es que de las fallas se aprende. Surgen nuevas formas de pensar, de dirigir, de jugar y de mostrar. Con una imagen renovada, reflejada en un nuevo escudo que se mantiene hasta hoy en el imaginario colectivo. Con liderazgos sorpresivos, como el de aquel viejo alumno de Griguol, Mario Gómez, quién impuso su visión del juego a pesar de todo para escribir otro ascenso en nuestras páginas.

Con nuestro eterno capitán, Daniel el “Gato” Ramasco, con nuestro chango estrella, Franco Sosa, con el llamado del gol, “Ring Ring” Balvorín. Es esa capacidad de resiliencia y adaptación la que terminó de dar forma a uno de los clubes del Interior con más presencia en el fútbol grande, por medio de otra exitosa campaña en el año 2006 para redondear años y años de historia, con horas bajo el sol en cada década desde la federalización del deporte. Más de 500 encuentros disputados en el primer nivel, más que cualquier equipo por fuera de los principales distritos de Argentina.

 

Las nuevas camadas quieren recuperar viejas responsabilidades de Gimnasia con la sociedad jujeña

 

Otro gran desafío institucional se vio a la vista, una oportunidad de comenzar a mostrar a este club y su provincia al mundo. La Copa América 2011, la competencia de selecciones más antigua del mundo llegaba al “23 de Agosto”, mismo que sería remodelado para alcanzar condiciones de nivel internacional.

Tras el descenso en 2009, otro regreso inmediato parecía casi obvio. Sin embargo, la escuadra albiceleste comenzó a experimentar una etapa de estancamiento en las nuevas campañas en la B Nacional. Año tras año, frustraciones difíciles de superar, desde torneos para el olvido hasta quedarse a pasitos del objetivo. El hincha fue aprendiendo de lealtad con los colores en tiempos de escasez, salvaguardando para la posteridad su compromiso con el club un 8 de junio de 2014. En la antesala, parecía que en lo deportivo todo estaba perdido, pero el hincha apareció semana a semana en las tribunas, en las caravanas, en los viajes, en los banderazos y recibimientos. Tanto sacrificio tuvo su recompensa, con un resultado victorioso pero anecdótico, que sirvió para reafirmar un amor incondicional para toda la vida, declarándose el Día del Hincha.

El compromiso como club persiste. Las nuevas camadas quieren recuperar viejas responsabilidades de Gimnasia con la sociedad, algo que la gestión actual liderada por Walter Morales ha venido plasmado desde su ingreso en 2023, con el mantenimiento de las disciplinas, el crecimiento del área social y una mayor apertura a actividades culturales. Aun así, el gran objetivo, sigue siendo el mismo, regresar a Primera. Esa es la meta, el fin, la deuda pendiente después de tantos años, que Gimnasia vuelva a ser aquel club del Norte, otrora acostumbrado a llevar el celeste y blanco belgraniano desde Jujuy por todo el país. Con el Centenario en el horizonte, la misión es muy clara.

 

Fuente: eltribunodejujuy.com

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